El cine a principios del siglo XX: El caso Teocaltiche

No había modo de ver en el interior, como quiera, con la ventaja de las cámaras digitales, alcé, puse el lente por un respiradero y disparé, lo que allí dentro había era una pared blanca, al fondo, que funcionaba como pantalla. Debió haber sido muy interesante lo ocurrido allí. Me dicen que hubo un tiempo, en los sesenta, en que había esas matinés con películas mexicanas, luego la función con programa doble… todo esto huele ya a nostalgia pura.

Por el Bable: http://vamonosalbable.blogspot.mx/

Hace algunos meses, cuando andaba por  Teocaltiche, en los Altos de Jalisco, hubo un edificio que me llamó la atención, se veía entre abandonado y en uso, al parecer era o un taller o un estacionamiento. Me dijeron que allí hubo un cine, creo el Cine Hidalgo se llamaba, que funcionó cuando el cine era aun silencioso y cuando había ocasiones en que era necesario tener una orquesta, por pequeña que fuera, pero orquesta al fin, que producía la música para hacer más interesantes esas exhibiciones. De pronto pensé que eso solo había ocurrido en las ciudades grandes del país, pero no, con lo que me contaban estaba comprobando que esos estilos de proyecciones cinematográficas se daban por todos lados.

No había modo de ver en el interior, como quiera, con la ventaja de las cámaras digitales, alcé, puse el lente por un respiradero y disparé, lo que allí dentro había era una pared blanca, al fondo, que funcionaba como pantalla. Debió haber sido muy interesante lo ocurrido allí. Me dicen que hubo un tiempo, en los sesenta, en que había esas matinés con películas mexicanas, luego la función con programa doble… todo esto huele ya a nostalgia pura.

Y estando allá, me comparten este anuncio que es una auténtica joya: se trata de la publicidad de la función del sábado 10 de febrero de 1917, la cual presentaba una película italiana: «El hijo de la cárcel ó Santón el peligroso malhechor de Edimburgo y su hijo Tom»; película del cine silente italiano pues, la exhibición era amenizada por la Orquesta Mejía. La película era de origen italiano, no me es posible encontrar mayores datos de ella pues, como bien lo sabemos, se acostumbraba cambiarle los nombres para hacerla más atractiva al público mexicano, lo que sí aparece en el programa es otra curiosidad, relacionada al compromiso que tenía el exhibidor en otras plazas: «Atendiendo al costo excesivo de esta vista así como estar contratada para diversos Teatros de la República, nos vemos en el caso de tener que exhibirla el Sábado. Cuanto elogio pueda hacerse de su argumento, emociones y belleza, resulta deficiente, limitándonos en manifestar que viene precedida de gran renombre y fue pasada en Guadalajara durante quince noches consecutivas. La Empresa».

Así, pues, además de ser una película medianamente larga, pues venía en cinco rollos, era muda, se requería de una orquesta para hacer más agradable la función, el precio del boleto era de 40 centavos en Palco y de 30 en Grada. Sumamente curiosa la nota de advertencia que vemos: «La Empresa no responde por las interrmitencias de la luz» y, por si no fuera esto poco, remata diciendo: «La Empresa se reserva el derecho de no permitir la entrada a mujeres de vida alegre a localidades de Palco»… ¿debemos entender entonces que estas mujeres si lo podían hacer a las Gradas? Además todo mundo debía llegar con boleto en mano, el cual, quiero pensar, se vendía en otro sitio y por anticipado.

Encontramos que, años más tarde, el 27 de abril de 1924, en plena efervescencia del movimiento de Revolución, el cine seguía siendo un entretenimiento en algunos pueblos que contaban con las instalaciones adecuadas, como es el caso de Teocaltiche. La Empresa que se había formado para la exhibición era la llamada «Renacimiento», seguramente tenía nexos con la Plaza de Toros que tiene el mismo nombre, estaba formada por Bérard, Cevallos y Cruz, eran de Teocaltiche y tenían nexos, tal vez negocios también en Aguascalientes., para entonces sería exhibida una película francesa llamada «L’Homme aux trois masques», filmada en 1921 en 12 episodios.

El precio del boleto seguía siendo el mismo, 40 y 30 centavos, pero ahora, además se ofrecía la Galería, eso que con el tiempo se volvió la «Gayola». Además se aprovecha el espacio de la cartelera para anunciar algún servicio, en este caso el Hotel París de Aguascalientes, quizá Esteban Bérard, propietario del hotel, era el mismo copropietario de la Empresa exhibidora.

Y este era el Hotel París, en Aguascalientes, ese que se anunciaba en los programas del cine de Teocaltiche.

¿Habrán pasado en ese cine alguna vez Metrópolis?
Las reproducciones de los programas del cine en Teocaltiche vienen del libro de don Nicolás de Anda Sánchez. Teocaltiche: La importancia de sus hijos. Vol. II., Edición de Autor. Teocaltiche, 1999 .

Benjamin Arredondo*Nota: Por cuestiones de espacio las imágenes originales tomadas por Benjamin Arredondo fueron cortadas, usted puede ver el artículo original en su página web. http://vamonosalbable.blogspot.mx/




Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: