Las raíces afrodescendientes que Aguascalientes ha preferido olvidar

Las raíces afrodescendientes que Aguascalientes
Las raíces afrodescendientes que Aguascalientes
Las raíces afrodescendientes que Aguascalientes

En el corazón del barrio del Encino se esconde una historia que casi nadie cuenta: la de los afrodescendientes que también construyeron Aguascalientes, pero que la historia oficial decidió borrar.

Durante siglos, la historia oficial de Aguascalientes ha tendido a “blanquear” su pasado. Un ejemplo claro es el barrio del Encino o Triana, tradicionalmente descrito como un sitio de origen “español y castizo”. Sin embargo, documentos coloniales muestran otra realidad: una población diversa donde convivían indígenas, criollos, mestizos y un número importante de afrodescendientes.

De acuerdo con el Padrón Parroquial de 1770, el barrio de Triana tenía 1,522 habitantes, de los cuales 480 eran españoles, 199 mulatos y 943 indígenas y otros grupos. Es decir, los afrodescendientes constituían un porcentaje notable dentro de una sociedad multiétnica que poco se parece al relato romántico que aún se reproduce.

Matrimonios y convivencia interracial

Los archivos coloniales registran múltiples casos de personas afrodescendientes libres que se integraron activamente a la vida local. Uno de los más llamativos es el proceso judicial de Juan Macías, mulato carpintero y cochero, casado con Clara de Silva, una mujer española. Este caso, documentado en 1711, refleja no solo la vida cotidiana de los afrodescendientes libres, sino también la existencia de matrimonios mixtos que desmienten la idea de una sociedad estrictamente segregada por raza o condición.

Investigadores como Víctor Manuel González Esparza y José Antonio Gutiérrez Gutiérrez han confirmado que durante los siglos XVII y XVIII las castas afrodescendientes mantuvieron lazos familiares y sociales con otros grupos, desafiando los intentos por reducir su papel en la historia local.

Un pasado negado

A pesar de la evidencia, la narrativa institucional ha insistido en representar a Triana como un barrio “criollo y castizo”. Una placa colocada en 1995 en la plaza del Encino resume esa visión, omitiendo toda referencia a los afrodescendientes. En contraste, la devoción al Cristo Negro del Encino, una de las imágenes religiosas más queridas de la ciudad, sugiere una conexión simbólica con esa herencia africana negada.

Una deuda histórica

Reconocer la presencia afrodescendiente en la historia de Aguascalientes no es un simple ejercicio académico: es una forma de justicia histórica. Invisibilizarla refuerza los discursos racistas que, durante generaciones, han borrado de la memoria colectiva la participación de miles de personas que también construyeron esta tierra.

Hoy, resignificar ese pasado implica aceptar que Aguascalientes —como México entero— nació de una mezcla compleja, donde lo indígena, lo europeo y lo africano se entrelazaron para formar nuestra identidad.


Fuente original:


Sosa Barrón, Luis Arturo. “Las raíces de afrodescendientes que Aguascalientes se niega a reconocer”. Página 24 Aguascalientes, 13 de noviembre de 2020.
Disponible en: https://pagina24.com.mx/2020/11/13/columnas/las-raices-de-afrodescendientes-que-aguascalientes-se-niega-a-reconocer/

Por admin

Diseñados Gráfico, Maestro en administración pública. Asesor en comunicación estratégica. Aficionado a la historia y a la astrofísica.

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