LEYENDA El ROBO DE LAS MONEDAS DE ORO

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Hacienda de San Isidro las Juntas, Villa de Ornelas

Lic. Daniel López López.

La región de los altos de Jalisco por herencia, es una región de grandes y vastas hacienda y es en estas donde muchas de las historias y leyendas  locales nacen. Se trata de varias épocas (dependiendo de la hacienda) de esplendor agrícola, ganadero entre otros. Teocaltiche no se queda atrás, en todo el territorio teocaltichense se encuentran varias haciendas que corresponden a diferentes momentos de la historia y a diferentes actividades. La hacienda la las juntas o como su nombre real es Hacienda de San Isidro las Juntas es una de estas muchas haciendas y una de las más antiguas, si no que la mas, remontándose su fundación inmediatamente después del segundo asentamiento del poblado de Teocaltiche.

Los españoles que se asentaron en esta región fundan esta hacienda para el siglo XVI a 11 kilómetros del asentamiento en un lugar que fue estratégico, ya que en este la abundancia de los afluentes de los ríos, verde o Grande y el Rio chico, o de la Chona cruzan estos valles y cerros. Es justamente en el lugar donde se juntan o unen ambos ríos que Fernando Martiel funda la hacienda de las juntas, como dato curioso este es el mismo personaje que funda la actual ciudad de Lagos de Moreno y que se lleva el escudo de armas de Teocaltiche a esta ciudad vecina alteña.

 En la hacienda luego tendría una capilla o iglesia dedicada a San Isidro Labrador, esto debido a que la hacienda tenía el giro agrícola y este santo de la Religión Católica es el patrono de las lluvias y la buena cosecha. Misma que forma parte del conjunto arquitectónico de la hacienda, la cual consta de la casona principal, el granero (como ya lo mencione la hacienda era principalmente productora agrícola) la capilla un acueducto con una represa unos kilómetros rio arriba. Las construcciones son de varias épocas y se pueden observar intervenciones y un sincretismo estilístico en ellas. 

Por esta hacienda, y a través de las décadas y siglos han pasado varios dueños y cada uno ha generado muchas modificaciones dejando huella en la hacienda particularmente. Y es con estos diversos propietarios que también se han generado historias y memorias locales en los habitantes aledaños. Una de estas historias proviene de los dueños de la hacienda por los anos de la época independentista. A continuación trascribo de las memorias locales el relato de un sacerdote y unos hombres que buscaban robar oro de aquella hacienda.

          Cuenta la gente que hace muchos, pero muchos anos  vivía un sacerdote que oficiaba misa en la Iglesia de San Isidro, dentro de la ex hacienda de San Isidro las Juntas. Los entonces dueños de la hacienda solían irse de la hacienda algunos días a la ciudad para arreglar algunos asuntos. En una de estas ocasiones tres hombres que trabajaban esporádicamente en la hacienda y que habían estado al pendiente que los dueños y sirvientes se fueran, decidieron entrar a media noche a robar, con la idea de que se rumoraba que los hacendados tenían muchas moneas de oro en su poder.

          En esa ocasión solo se encontraba el sacerdote que solía dormir en la hacienda ya que era amigo de los dueños. Al entrar los rateros se encontraron con el sacerdote y lo ataron, buscaron en toda la hacienda, el granero y la iglesia en busca de las supuestas monedas de oro y en su búsqueda destrozaron muchas cosas en su intento de encontrarlas.

Al no encontrar las monedas los hombres comenzaron a golpear al sacerdote exigiéndole que les confesara donde es que los dueños escondían las monedas. La búsqueda de las monedas y el interrogatorio al sacerdote se extendió tanto que se hicieron las 3 de la mañana. Ellos pensaban que el sacerdote les mentía porque quería defender a sus amigos los dueños, mas sin embargo se dice que el sacerdote en realidad no sabía realmente sobre las supuestas monedas.  Al ver que el sacerdote no revelaba la ubicación de las monedas los hombres desesperados y sabiendo que el sacerdote los podría delatar, decidieron degollarlo con un cuchillo.

Cuenta la gente que ha vivido en la hacienda de las juntas que en las noches se puede ocasionalmente escuchar los gritos del sacerdote desesperado y los ruidos de los destrozos que los ladrones hicieron. Como si el alma de aquel sacerdote reviviera lo que le sucedió esa noche de su muerte.

Como vemos en esta historia tenemos varios elementos a resaltar, el primero es la idea generalizada y muy ampliamente difundida de que los hacendados solían tener muchas monedas de oro y que estos para no ser robados las escondían en diferentes lugares de la hacienda. Este primer elemento es importante señalarlo puesto que es gracias a estas creencias o realidades en sus casos que sucedieron varios casos como el aquí narrado. Pero sin duda lo más grave del asunto, es que en la actualidad esta idea de que existe oro enterrado en las edificaciones antiguas aún persiste en la población y esto provoca saqueo y destrucción de monumentos de siglos de antigüedad e invaluables.

El segundo elemento que quiero tocar en el aspecto de la leyenda es el roll que jugaba la iglesia en las haciendas. Como sabemos los altos de Jalisco son reconocidos por su profunda religiosidad, ejemplo de esto son la Cristiada, y en las haciendas siempre se buscaba edificar una iglesia y dedicarla o advocarla a un santo, virgen o una representación de Jesús Cristo. De ahí que muchas haciendas tuvieran en el nombre un nombre religioso. Y por esto no nos es extraño que existan leyendas o historias en las haciendas que involucren a personajes de la iglesia. De hecho la hacienda de San Isidro las juntas cuenta, no solo con esta leyenda, sino que hay otras dos historias que involucran personajes como lo son los sacerdotes en historias muy diferentes y que corresponden a periodos distintos dentro de la misma historia de la hacienda.

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