La traición ¿Qué es y cómo manejarla?

Es recurrente que quien traiciona quiera pasar la culpa de su traición al traicionado, te traicioné porque hiciste esto o aquello, sin embargo, es fácil identificar al causante de la traición porque siempre queda en mejor posición que el traicionado. El traicionero puede justificarse de mil maneras, pero si de esa traición el traicionero quedó en una mejor posición que el traicionado, sin duda, además de ser una persona traicionera es también una persona cretina.

La traición   ¿Qué es y cómo manejarla?

La traición es la falta de lealtad.  La falta de lealtad, destruye amistades, amores, familias y negocios, de las traiciones en la política mejor ni hablamos.

Para que exista una traición debe haber un vínculo de confianza, es por ello que es tan dolorosa, porque viene de personas cercanas. La traición acaba de golpe con lo que creemos, por lo que nos esforzamos, hasta con la esperanza. La traición al venir de personas cercanas se sufre como una pérdida, y como pérdida se vive en fases.

1. Negación

La negación es una reacción que se produce de forma muy habitual inmediatamente después de una pérdida. No es infrecuente que, cuando experimentamos una pérdida súbita, tengamos una sensación de irrealidad o de incredulidad que puede verse acompañada de una congelación de las emociones. Se puede manifestar con expresiones tales como: “aún no me creo que sea verdad”.

2. Ira

A menudo, el primer contacto con las emociones tras la negación puede ser en forma de ira. Se activan sentimientos de frustración y de impotencia.

3. Negociación

En la fase de negociación, se comienza a contactar con la realidad de la pérdida al tiempo que se empiezan a explorar qué cosas hacer para revertir la situación.

4. Depresión

Aunque se denomina a esta fase “depresión”, sería más correcto denominarla “pena” o “tristeza”, perdiendo así la connotación de que se trata de algo patológico. De algún modo, sólo doliéndonos de la pérdida puede empezar el camino para seguir viviendo a pesar de ella.

5. Aceptación

Se podría aplicar la metáfora de una herida que acaba cicatrizando, lo que no implica dejar de recordar sino poder seguir viviendo con ello.

Es recurrente que quien traiciona quiera pasar la culpa de su traición al traicionado, te traicioné porque hiciste esto o aquello, sin embargo, es fácil identificar al causante de la traición porque siempre queda en mejor posición que el traicionado. El traicionero puede justificarse de mil maneras, pero si de esa traición el traicionero quedó en una mejor posición que el traicionado, sin duda, además de ser una persona traicionera es también una persona cretina.

En el traicionado se puede presentar la idea de hacer justicia, de dañar al otro de la misma manera o más de lo que fue herido por él, esta idea es tanto más fuerte cuanto más intensa es la percepción de la ofensa sufrida y corresponde a un sentimiento de pérdida de integridad. Quien medita represalias, en efecto, se lleva a creer que solo castigando al responsable del propio dolor podrá recuperar el equilibrio psicológico sacudido o comprometido por las acciones otros.

El sentimiento de venganza está ligado a un daño sufrido por violencia, maltrato o la falta de atención, pero también puede aparecer cuando alguien traiciona una expectativa o un «acuerdo» dentro de una relación que puede ser sentimental, amistosa o laboral. Romper este pacto implícito o dañar la confianza de forma grave y repetida, puede marcar profundamente el sentido de confianza y generar un significativo dolor psíquico caracterizado por la ira, el rencor y el deseo de venganza.

Solución

Solución alejarse y perdonar El deseo de venganza puede ser considerado como una emoción que forma parte de nuestros impulsos más básicos, la obsesión de vengarse, en cambio, es un aspecto patológico del que hay que liberarse. El perdonar es no vengarse del que ha cometido una ofensa. El perdonar es no vengarse del que ha cometido una ofensa. Es liberarse de una vez y para siempre.

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