El escándalo más sabroso de los últimos tiempos

Para tener una opinión más apegada a la realidad es suficiente comparar, ejemplo: Un gobierno nunca mejoró el servicio el agua y el otro sí, un gobierno no mejoró los vehículos para recolectar basura y otro sí, un gobierno no generó nueva y mejor infraestructura y otro sí. ¿Qué es lo verdaderamente importante: los calcetines de Peña Nieto o el crecimiento del PIB por ejemplo?

El nuevo escándalo

El título de la nota está bueno, jala mucho tráfico y es justamente el sentido de esta nota. Lo fácil que se vende un escándalo y lo difícil que se vende algo bueno o útil. Pero no se valla, vamos a entender algo que nos ocurre todos los días con las redes sociales y los medios de comunicación y nos ocurre a todos y nos perjudica en lo personal. ¿No me crees? Sigamos pues.

Tal vez han visto alguna publicación en Facebook donde algún contacto escribe algo como: “Si alguno de mis contactos sigue pensando que AMLO es un peligro para México por favor bórreme” o “Si alguno de mis contactos es chairo por favor bórreme” ¿sabes qué pasó? Nada. Nadie borró a nadie porque quien leyó estuvo de acuerdo. Se puede pensar que a esta persona le gusta rodearse de gente que piense igual o que no tolera opiniones distintas a la suya pero lo que realmente pasa es que está viviendo el efecto echo chamber, me explico.

Echo chamber (cámara de eco) es un fenómeno de la comunicación donde todos solo escuchamos o leemos o vemos lo que nos es afín, lo que nos gusta o lo que queremos. Es una situación en que la información, ideas y creencias son reafirmadas por repetición en un ambiente cerrado donde las visiones diferentes son censuradas por uno mismo y por los algoritmos de las redes sociales.

Este efecto nos hace tener solo una parte de la realidad, en redes sociales el algoritmo con el cual funcionan solo nos presenta contenido de nuestra gente cercana y de las publicaciones similares con las que interactuamos, por lo tanto de ideas y gente que piensa igual que nosotros.

Si alguien opina mal o bien de un gobierno, un candidato o un partido político solo buscará y se le presentará información afín que reafirmará su creencia pues se omite de facto todo lo que sea diferente a lo que quiere ver. Tener solo una parte de la información nos separa de la realidad, pues solo vemos lo que queremos ver, entonces las opiniones sesgadas que se generan debido que solo tenemos una parte de la información solo hacen cortinas de humo que nos separan más de la realidad.

Umberto Eco era la pistola en temas de comunicación y estas es alguna de las reflexiones que hizo sobre las redes sociales:

Internet puede haber tomado el puesto del periodismo malo… Si sabes que estás leyendo un periódico como EL PAÍS, La Repubblica,Il Corriere della Sera…, puedes pensar que existe un cierto control de la noticia y te fías. En cambio, si lees un periódico como aquellos ingleses de la tarde, sensacionalistas, no te fías. Con Internet ocurre al contrario: te fías de todo porque no sabes diferenciar la fuente acreditada de la disparatada. Piense tan solo en el éxito que tiene en Internet cualquier página web que hable de complots o que se inventen historias absurdas: tienen un increíble seguimiento, de navegadores y de personas importantes que se las toman en serio“. EL PAÍS

¿El emisor del mensaje es confiable?

Cuando alguien solo se centra en lo malo o en lo bueno y se aferra exponiendo la misma idea desde varios ángulos y busca motivos y ejemplos y personas afines para intentar difundir su opinión extremista de la realidad (Todo está muy mal o todo está muy bien) su opinión no es neutral, está sesgada. En cambio si el emisor del mensaje muestra los claroscuros es probable que éste esté más apegado a la realidad.

Ya lo dijo Friedrich Nietzsche: no hay hechos hay interpretaciones. La verdad absoluta no existe, sino que existen interpretaciones múltiples de los hechos, por lo que ante un hecho, cada individuo crea su interpretación del mismo, esto es, su propia verdad.

¿Cómo salir de la cámara de eco?

Ampliar las redes de contactos

Cuando escuchamos que alguien dice “no conozco a nadie que vaya a votar por Peña Nieto y por eso las encuestas deben ser falsas”, debería hacer dos cosas: ampliar sus contactos para rodearse no solo de personas iguales y entender que su mundo no es todo el mundo. Es posible que, según tu ideología, te dé dolor de estómago escuchar opiniones que no te agradan, pero es la única forma de saber que existen.

Centrarse en el problema lo más apegado a lo real posible

¿Cuál es el verdadero problema? Por ejemplo ¿El socialismo o el capitalismo son el verdadero problema?  O ¿el verdadero problema es la distribución inequitativa de la riqueza? ¿El problema es que hay ricos o el verdadero problema es que hay desigualdad de oportunidades? ¿EL problema es la falta de agua o el verdadero problema es que no hay suficiente infraestructura y no hay medidas y conciencia en el racionamiento de esta? ¿El problema es la recolección de basura o el verdadero problema es la generación excesiva de esta, la falta de camiones suficientes, la falta de reciclaje y la mala disposición final de los residuos?  

No aferrarnos

Debemos aprender a no aferrarnos a algo únicamente porque concuerda con nuestras creencias, y estar dispuestos a descartar cualquier noción cuando la evidencia la contradice, sin importar cuán reconfortante pueda ser la idea desaprobada.

Tener un punto de comparación

¿Es mejor el sabor de chocolate o de fresa? ¿Ya los comparó?

Para tener una opinión más apegada a la realidad es suficiente comparar, ejemplo: Un gobierno nunca mejoró el servicio el agua y el otro sí, un gobierno no mejoró los vehículos para recolectar basura y otro sí, un gobierno no generó nueva y mejor infraestructura y otro sí. ¿Qué es lo verdaderamente importante: los calcetines de Peña Nieto o el crecimiento del PIB por ejemplo?

Es escándalo vende pero ¿Ayuda a tener un mundo mejor? No sé piénsalo.

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