Por qué vemos sólo lo que nos conviene y su relación con opiniones estúpidas

No es lo mismo una creencia que una verdad

El efecto Backfire

El efecto Backfire

No es lo mismo una creencia que una verdad

¿Cuántas veces nos hemos encontrado barbaridades publicadas y compartidas en redes sociales y sentimos un impulso casi irrefrenable de comentar y explicarle a esa persona por qué se equivoca con lo que está defendiendo? Aportamos datos, estudios, publicaciones, sin embargo esa persona no cambia de opinión. La culpa la tiene el Backfire Effect.

Sé que no debo hacerlo, pero más de una vez me he encontrado discutiendo por Twitter intentando hacerle entender a la otra persona lo equivocada que estaba. Seguramente te ha pasado también. ¿Cómo terminó la discusión? ¿Lograste enseñarle una valiosa lección?¿Te agradeció por ayudarla a salir de su ignorancia ?Seguramente no. Como la mayoría de las discusiones online terminó cuando uno de los dos se cansó de contestar o cuando alguno deja de lado los argumentos y comienza con los insultos.

El efecto Backfire

La razón por la que es muy difícil que logremos cambiar de opinión o cambiar la de otra persona tiene que ver con el llamado Backfire Effect, un efecto psicológico muy fuerte y muy enraizado en nuestra mente. Debido a este efecto, cuando nos encontramos con información o hechos que contradicen nuestras creencias, en lugar de modificar nuestras opiniones en base a esta nueva información, nuestras creencias originales se verán fortalecidas.

El efecto Backfire se apoya en el sesgo de confirmación, o sea la tendencia de una persona a favorecer la información que confirma sus ideas independientemente de que éstas sean verdaderas o no. Vemos sólo lo que nos conviene.

Para mantener nuestras creencias debemos confirmarlas a través de información que recibimos de fuera. El problema es que tendemos a elegir y recordar la información de manera tendenciosa, favoreciendo aquellas que apoyan y confirman nuestra ideas preconcebidas. Este sesgo aparece particularmente en cuestiones emocionales importantes y en creencias establecidas, como por ejemplo las ideas políticas.

Defendiendo nuestras creencias

No deja de ser un mecanismo de defensa mental. Para movernos por el mundo necesitamos hacemos una idea de cómo son las cosas, sino no seríamos capaces de actuar frente a la cantidad de información que recibimos. Nuestra visión del mundo se construye sobre fuertes pilares que son nuestras creencias. Modificar las creencias implicaría poner en riesgo toda nuestra construcción mental del mundo. Por eso, cuando nos encontramos frente a evidencias que contradicen estos pilares, en lugar de modificarlas lo que hacemos es reforzarlas. Nos aferramos a ellas para no tener que poner en duda todo lo demás.

El problema es que cuanto más nos aferramos a las creencias, más fuerte es el sesgo de confirmación y más alimentamos el efecto backfire. Lo que deberíamos aprender de este efecto es que es imposible ganar una discusión online. Cuanta más información muestres, más citas e hipertextos, lo que realmente estás logrando es que tu oponente se sienta todavía más seguro de su creencia que antes. Y lo mismo pasa con nosotros. Cuanta más evidencia aportamos (sesgo de confirmación) más nos sumergimos en nuestras creencias originales dejando de lado el razonamiento.

Créditos: Santiago Salvatori, (Psicología para todos).

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