¿Cómo nació Villa Hidalgo?LOS SOTO DE ARROYOSECO

Esta Patria «chica» conocida como Villa Hidalgo tuvo un principio histórico. Desafortunadamente todavía no conocemos de bien a bien cuál fue el de este lugar. La búsqueda de esa información continua y, en este quehacer, llegó a mí poder hace poco un escrito breve de David Valdez. Y, ¿quién es él?

Esta Patria «chica» conocida como Villa Hidalgo tuvo un principio histórico. Desafortunadamente todavía no conocemos de bien a bien cuál fue el de este lugar. La búsqueda de esa información continua y, en este quehacer, llegó a mí poder hace poco un escrito breve de David Valdez. Y, ¿quién es él?

No lo conozco. Me dijeron que Valdéz es ciudadano norteamericano; que vive en alguno de los Estados Unidos de Norteamérica, cercano a la frontera con México. Al parecer, es un hombre jubilado que ocupa su tiempo en aumentar su intelecto. Uno de sus temas predilectos es la búsqueda de sus antepasados. Otra de sus aficiones es comprar libros. En esta tarea, David Valdez buscó y encontró la línea de ancestros que lo llevó a retroceder hasta principios del siglo XVIII y al sitio conocido como «Arroyoseco», que es parte del actual municipio jaliciense.

Por la evidencia mostrada en su estudio, Valdez está inserto en el árbol de los Soto que -según sus dichos- fueron los posibles «fundadores de Villa Hidalgo». (sic) [Esta indicación «sic» de origen latino cobra vital importancia en esta nota y significa «así está escrito» en el documento referido].

En su breve escrito, Valdéz expone los resultados de su búsqueda. A continuación replanteo la aportación hecha por el estudioso de genealogía.

La familia “Soto” tiene su origen en 1648, año en el que un Padrón parroquial elaborado ese año registró a todos los habitantes de la entonces Villa de Aguascalientes y “un par de haciendas”. El registro inició, como solía ser, por la casa del párroco de la Villa y, enseguida, con las casas de los vecinos próximos y quizá más importantes a la casa del clérigo en cuestión. La siguiente fue de Don José de Altamirano, su esposa doña Juana de Aguaio; don Gerónimo de Aguaio, doña Luisa de Aguaio, don Bartolomé de Sotomayor. Sirvientes de la casa: Marta una “mulata” esclava; Juana, “mulata” libre; Juan de Soto negro esclavo; María “mulata” esclava. Don José de Altamirano y su esposa doña Juana de Soto y Aguayo (sic), originarios de Guadalajara, habían casado el 20 de julio de 1639, en la iglesia del Sagrario. Doña Juana fue hija de Hernando de Soto y Gerónima de Aguayo.

El negro “esclavo” Juan de Soto podría haber tenido en esa época –más o menos- entre 10 y 12 años. Podría ser que logró su Libertad (lo que se llamaba “Manumisión” o redención). Esto se deduce porque tiempo después, el 2 de septiembre de 1662, Juan de Soto y Sebastiana de Esqueda contrajeron matrimonio en Aguascalientes; sus padrinos fueron Joseph López y María de Medina; el único testigo del acto fue Juan Gonzáles.

Los Esqueda eran peninsulares, quizá de origen Vasco o portugués, y esa calidad racial heredaron a Sebastiana. Los hijos del matrimonio debían ser calificados como “Mulatos”.

El matrimonio al año de debió tener su primer vástago, pero no se ha logrado saber su identidad. Pero a partir de 1665 se conocen los nombres de aquellos que si fueron registrados en los libros sacramentales. En total tuvieron 11 hijos vivos, 5 mujeres y 6 niños. Uno de ellos será el “tronco” trasplantado al Arroyoseco.

Se llamó ONOFRE, quien fue bautizado el 21 de febrero de 1683 en la parroquia de la Asunción, quizá fue el 5º o 6º en el orden de los hijos. Creció y cuando tenía 20 años, aproximadamente, contrajo matrimonio con Nicolasa Macías (o “Figueroa”, según versiones), española, hija “de Padres no conocidos”, vecina de Teocaltiche. Esta fue la primera de tres familias integradas por el Onofre de Soto, hijo de Juan “el negro” y Sebastiana, la española.

Onofre es importante personaje porque fue quien, una vez independiente de la casa paterna, migró al Arroyoseco, en la feligresía parroquial de Teocaltiche, por el rumbo de Juiquinaqui. Este cambio de lugar de residencia pudo ocurrir quizá entre 1704, año del nacimiento de su primer hijo, y 1709 (sic), cuando nació Onofre de Santa María (diciembre de 1708). Como consecuencia del parto de este último, Nicolasa Macías y/o “Figueroa”, murió.

Viudo, Onofre inició trámites para su segunda unión. Esta vez con Cayetana de Estrada y Ruvalcaba, española, vecina de Arroyoseco e “hija de padres no conocidos”. Esta ocasión el matrimonio fue prolífico: en 1710 nació Lucas, a quien siguió Julián Antonio, Manuel Lauriano, Juan Bernardo, Pedro José, Marcelino Nolasco, Simón Juan de San Pedro, Juana y Ana Gertrudis. Como la anterior esposa, Cayetana también murió a consecuencia del último parto, en 1729.

Una tercera esposa buscó Onofre y la encontró en la persona de una españolita, viuda, vecina del Arroyoseco, “hija de padres no conocidos”, llamada Mathiana de Colmenares. El matrimonio ocurrió el 9 de agosto de 1734.Los hijos del matrimonio fueron registrados como “moriscos”, nacidos en Arroyoseco, bautizados en Teocaltiche y fueron cuatro:

JUAN MANUEL, MA. MAGDALENA, MA. DE LA CRUZ  y LUISA DE SAN JUAN.

En total, Onofre fue padre de 18 hijos habidos con tres diferentes esposas. Las tres esposas y los hijos residieron en la jurisdicción eclesiástica de Teocaltiche, parroquia de San Pedro (que no de Nuestra Señora de los Dolores como quiere Valdez).

El Autor del mecanoescrito, David Valdez, asegura que quizá los hermanos Soto a que se refiere la leyenda, vieron la oportunidad de negocio, en que el paraje de Arroyoseco servía para descanso de Arrieros y bestias que jalaban los carros de mercaderías. Que quizá concibieron la idea de instalar una Posada o Mesón.

Remata el Autor: “Onofre de Soto murió a los 64 años en Arroyoseco y fue sepultado el 16 de abril de 1747.”

Aunque el escrito tiene inconsistencias muy notables, hay que reconocer que el Autor se esforzó en formar un argumento creíble que embona a su genealogía con al Paso de Sotos, sustantivo que jamás menciona ni siquiera por accidente.

Para celebrar el “Mes de la Patria”, una primicia es lo anterior. Solicito a mis amigos leer cuidadosamente, comentar y compartir a los villahidalguenses con anhelos de conocer los orígenes de la patria chica…¡el Terruño la llamaban en otro tiempo!

Por Jalyv. Cronista.
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